La refrigeración vegetal

La refrigeración vegetal es una actividad continua en casi todos los cultivos en verano. El fuerte aporte de calor en la época veraniega no se podría superar sin los mecanismos naturales de enfriamiento.

Las plantas utilizan el agua para transportar sus nutrientes. Primero en dirección de las raíces a las hojas se transporta el agua cargada de iones como el nitrógeno, el calcio o el fósforo… Después utilizan el agua para transportar por el floema los hidratos de carbono generados durante la fotosíntesis.

El agua en la planta tiene distintas funciones, todas igual de importantes, aunque no todas consumen la misma cantidad de agua.
  • Mantenimiento de la turgencia y disolvente universal.

Las plantas herbaceas no tienen huesos, ni tampoco un cambium que genere una madera resistente. Para mantener su estructura utilizan dos elementos. Las células del agua tienen una pequeña capa de celulosas que confieren algo de resistencia. Y por otro lado se llenan de agua líquida, siendo lo que genera una consistencia suficiente como para mantenerse erguidas.  También ese agua es el líquido sobre el que se disuelven todos los elementos nutritivos y ocurren todas las reacciones metabólicas de la planta.

Planta de pimiento con una fuerte pérdida de turgencia.

El agua retenida por la planta se estima solo del 5% del agua total que circula por ella en todo su periodo vital.

Realmente el consumo de agua para mantener la turgencia y realizar sus funciones metabólicas no es demasiado elevada, tan solo la cantidad de agua contenida por la planta que se va renovando continuamente por las siguientes funciones del agua en la planta.

  • Intercambio gaseoso.

El agua junto al O2 son dos moléculas que en su forma gaseosa colaboran a mantener las concentraciones de CO2 adecuadas en las células de las hojas. Tanto el vapor de agua como el O2 salen de la planta por unos pequeños orificios llamados estomas. Los estomas son tanto puertas de entrada como puertas de salida, se abren en función de las necesidades de la planta. Las más adaptadas son tienen más facilidades para mantener los estomas cerrados en periodos secos.

Para que el intercambio gaseoso ocurra se tiene que evaporar agua y generar un potencial que permita la entrada de CO2 a las planta pero esta poco favorecido de forma natural. Las moléculas de agua son más pequeñas que las de CO2 y por ello sale más agua del CO2 que entra. Por otro lado la concentración atmosférica de CO2 es bajísima. Representa menos del 0.04% de la concentración de gases total de la atmósfera. Por lo que el potencial de entrada es muy bajo, comparado con el potencial de salida de agua a la atmósfera. Esto se debe a que el aire generalmente no está saturado y siempre demanda más agua.

El hidrógeno es el elemento más pequeño que hay, esto hace que el agua sea una molécula muy pequeña.

Para generar la glucosa que la planta necesita para completar su metabiolísmo la planta usa el agua como donador de electrones para permitir la reacción de la fijación del CO2. El agua es un agente reductor muy débil, pero con la energización por parte de los fotones y la clorofila permite convertir el CO2 en energía química.

6 CO2 + 6 H2O → C6H12O6 + 6 O2

El consumo de agua por este método es moderadamente pequeño. Se considera que el mayor gasto de agua se debe a la refrigeración.

  • Enfriamiento por transpiración.

Aquí es donde esta el grueso del consumo hídrico en los cultivos. Las plantas tienen su propio sistema de refrigeración, está basado en la evaporación de agua y es el responsable del mayor consumo de agua. El paso de agua líquida a agua gaseosa demanda de una gran cantidad de calor, y ese calor se toma de la planta. Es el mismo sistema que utilizamos los humanos para refrescarnos, el sudor. Por lo que el vapor de agua junto a la energía necesaria para evaporarlo son liberados a la atmósfera.

La orografía del campo también importa a la hora de las necesidades de refresco. Como es evidente las zonas de solana aumentarán mucho más las necesidades que las de umbria.

En ocasiones las zonas estresadas pueden ser reanimadas con un ligero riego de refresco. Este tipo de riego consiste en aplicar una lluvia muy ligera administrada o con una vuelta de aspersor, o con una boquilla que ofrezca una gota muy fina. Esta pequeña aportación de agua actuará como sudor y refrescará al césped.

Concepto llevado a las terrazas de los bares

Esta técnica es muy sencilla y tiene un gran impacto en la salud de la planta y que enfriará la superficie más rapidamente que solo a través de la transpiración.

 Cada gramo de agua absorbe unas 590 calorías.

Como todo organismo en sí, es otro universo, la magnitud de la transpiración varía de una planta a otra. La pérdida de agua en cereales, por ejemplo el maíz que pierde entre 2 o 3 kg de agua a diario, es muy distinta a la de un cactus grande que apenas puede perder 25 gr de agua a diario, por eso es importante conocer la tasa de pérdida de agua y evapotranspiración de cada cultivo.

En céspedes de alto rendimiento se usan otras técnicas como la ventilación forzada que disminuye el riesgo de hongos, pero aumenta mucho la evapotranspiración del suelo y tiene un alto coste energético.

Estación Meteorológica WatchDog 2900 ET

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