¿Cuál es la textura de mi suelo?

Conocer cual es la textura del suelo de tu campo es imprescindible para realizar un manejo adecuado de todas las labores culturales incluyendo al riego, pero en ocasiones no existen los medios necesarios para enviar a un laboratorio la muestra y recibir unos resultados fiables, o hay prisa por conocer el resultado.

Enviar muestras a un laboratorio es la forma más precisa de conocer la textura del suelo.

En esas ocasiones existen métodos para estimar el contenido del tu suelo en:

  • Arcilla
  • Limo
  • Arena

1- El uso de tamices USGA

Los tamices son una forma precisa de realizar la medición de una forma muy parecida a como se realizaría en un laboratorio. Es muy útil tener tamices que te permitan dividir el suelo en sus partes para conocer con precisión la textura.

Separación de materiales en función del diámetro con cribas mecánicas.

El procedimiento es sencillo, y procedo a resumirlo.

  • El primer paso es secar la muestra de suelo que se va ha medir para que la humedad no interfiera en los porcentajes y a continuación se pesa el suelo seco.
  • Se tamiza en cada uno de los tamices, los laboratorios utilizan agitadores estandardizados para que el movimiento sea siempre el mismo y la muestra tenga un criba siempre igual.
  • Por ultimo se pesa cada una de sus partes para calcular el porcentaje de cada suelo según su diámetro de partícula.
Conocer la textura del suelo es fundamental para gestionar bien el riego y conocer cual será la relación entre el agua de riego y el suelo.

2- Prueba de flexibilidad

Este proceso es realmente preciso para ser un método de campo sin ningún tipo de instrumentación, pues estima el contenido de cada partícula en función de las capacidades plásticas de cada material.

Prueba de plasticidad de los materiales del suelo.

  • Con una muestra de suelo húmedecida con agua se hace una pelota de 3 centímetros de diámetro. Se deja caer al suelo, si al caer se desmenuza completamente es un suelo arenoso, y si mantiene moderadamente la forma vamos al siguiente paso ↓↓↓↓.
  • Con esa misma bola se intenta realizar un cilindro de 7 centímetros de diámetro, si no es posible se está ante un suelo arenoso franco, si resulta posible se debe realizar el siguiente paso ↓↓↓↓.
Si durante el roce se seca el suelo por el ambiente o el contacto con las manos puede humectarse ligeramente hasta hacerlo maleable de nuevo.
  • Se sigue alargando hasta los 15 centímetros, En caso en que no sea posible estamos ante un suelo franco arenoso, pero si lo fuera se sigue al siguiente paso ↓↓↓↓.

Triángulo de texturas.

  • Es el momento de intentar hacer un semicirculo con el cilindro de 15 centímetros que se formó anteriormente, si no es posible realizarlo es un suelo franco.
  • Si se ha podido realizar el anterior paso. Se debe ahora cerrar el circulo, si se rompe al intentarlo es un suelo franco pesado, es decir tiene algo de arcilla. Si se puede cerrar pero se agrieta es arcilla ligera, y si se cierra sin problemas se está ante un suelo muy arcilloso.

3- Test de la Jarra de Manson

Este es otro sencillo método algo más lento que el anterior ya que necesita un periodo de reposo de 24-48h pero que sus resultados son fiables.

Solo es necesario:

  • Suelo
  • Una bote transparente
  • Agua limpia

Tras tomar muestras de la zona que deseamos estudiar, simplemente es necesario introducir la muestra en una jarra transparente hasta rellenar un tercio y el resto llenarlo con agua.  Se agita enérgicamente asegurándose de que todas las partículas quedan mojadas y repartidas,  se deja reposar hasta que los sólidos quedan precipitados en el fondo del bote, normalmente un día será suficiente, aunque si tiene alto contenido en arcilla ese tiempo puede ser mayor. La gravedad hará el trabajo necesario para separar los materiales en función de la masa de sus partículas. Las mas grandes y pesadas serán las primeras en precipitar hasta llegar a las más pequeñas que precipitarán más arriba.

En Tiloom disponemos de los mejores tamices del mercado para hacer una separación de suelos profesional y de calidad.

A continuación solo hace falta medir la altura de cada uno de los horizontes para determinar el porcentaje en volumen de cada una de las partes. El método es muy sencillo y económico y da unos resultados muy fiables.

Para terminar el trabajo tan solo se debe acudir al triángulo de texturas para introducir cada valor en cada arista y cruzar los tres puntos en la zona que representa la textura concreta del suelo estudiado.

La FAO tiene una estupenda guía donde poder ver más métodos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *