Control de malas hierbas perennes

El control de malas hierbas perennes es de las tareas más complicadas de realizar en los céspedes debido a que muchos herbicidas afectan tanto a la mala hierba como al césped deseado.

El control químico es especialmente complicado con los céspedes de clima frío.

Biologicamente los céspedes de clima frió son muy parecidos a las malas hierbas perennes y los químicos afectan a los dos de igual forma. El control se puede realizar utilizando herbicidas comunes aplicados de forma quirúrgica, solo en las plantas que se desean eliminar, aunque la contaminación a las plantas deseadas es frecuente.

Por ejemplo, el glifosato sería una buena herramienta para ese cometido. Tras su efecto, el quimico se degrada rapidamente y a los 10 días se podría resembrar. En el caso de los céspedes C4 si que algunos herbicidas pueden actuar de forma selectiva.

Algunos herbicidas como el glifosato se desactivan con rapidez, lo que permite la resiembra rápida.

Algunas plantas no son cespitosas, pero se le parecen mucho como las cebollas, ajos silvestres o los Cyperus. Los herbicidas como el Bentazon pueden ser eficaces solo para algunos y otros como el Sulfosulfuron son eficaces en todas ellas. El 2,4-D y el dicamba tienen efecto en las cebollas y ajos silvestres.

La otra gran forma de controlar las malas hierbas perennes es mediante la retirada mecánica de las plantas. El escardado es una forma efectiva de eliminar malas hiebas anuales, aunque puede ser muy laborioso y dejar zonas poco estéticas.

Siempre que hablamos de fitosanitarios se debe consultar a la autoridad competente para saber si los químicos están contemplados en la legislación vigente.

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