Efectos Edáficos del Dióxido de Carbono I. pH

La respiración heterotrófica en céspedes deportivos está gobernada por las prácticas de mantenimiento y han sido estimadas en un rango que oscila entre 31 g C-CO2/m² y año en superficies de céspedes sin mantenimiento, hasta 922 g C-CO2/m² y año para zonas con fertilización y aportes de restos de siega, Milesi et al., 2005. Estas superficies deportivas producen más CO2 que suelos agrícolas y ecosistemas naturales debido a que contienen mayor cantidad de materia orgánica en el suelo, Kaye et al., 2005.

Existen registros de valores de CO2 muy altos en los perfiles de suelo de los campos de golf. Estos valores, que llegan hasta el 3 y 4%, son mucho mayores que el 0,03% atmosférico, y son consecuencia de los mantenimientos intensos y las altas tasas de crecimiento que se dan en estas superficies deportivas, Lee et al., 1997.

Evolución de la concentración de CO2 (en volumen) en el perfil de suelo de distintos ambientes. Lee et al, 1997.

El CO2 de la zona edáfica tiene dos orígenes: es el resultado de la respiración de las raíces y de la mineralización de la materia orgánica vegetal. La respiración es el proceso inverso a la fotosíntesis, Wieko et al., 2006.

Respiración

C6H12O6 + 6 H2O + 6 O2 ⇒ 6 CO2 + 12 H2O + Energía química

Conforme las raíces respiran y se descompone la materia orgánica a través de la actividad de la comunidad microbiana, se va produciendo CO2 y va aumentando la presión parcial de este gas en los poros del suelo, originando una atmósfera edáfica con alta presión parcial de CO2. De hecho, la presión parcial de CO2 en la zona edáfica de un suelo es varias veces mayor a la presión de este gas en la atmósfera.

El agua de poro disuelve parte de este CO2 hasta que la cantidad de este gas disuelto (en fase líquida) se equilibra con la presión parcial del mismo en fase gas. El CO2 disuelto se combina con agua y forma ácido carbónico, lo que hace que el agua de poro se vaya acidificando, por tanto, cuanto más respire el suelo, más posibilidad existe de que el suelo se acidifique de forma natural.

Tiloom recomienda la medición del pH “in situ”, a través de herramientas al uso. Las extracciones de las muestras de suelo para su análisis en laboratorio no tienen en cuenta estos procesos, hay una desgasificación de CO2 que no se tiene en cuenta, por lo que la información real de lo que ocurre en nuestros greens se desvirtúa.

Medidor de pH “in situ”

El pH también puede expresarse como una función de las formas carbonatadas, por lo que la respiración y la producción de más CO2 puede modificar el pH. Si las muestras se extraen directamente del suelo, el CO2 de la muestra se equilibra con el ambiental, con lo que al modificarse también se modificará el pH medido. Es decir, se cometen errores de las lecturas reales. Lo más eficiente y exacto es la medición in situ, bajo las condiciones del ambiente edáfico del green.

Distribución del carbono inorgánico disuelto total en un agua de poro entre sus distintas especies químicas en función del valor del pH del agua. Tomado de Schwarzenbarch y Meier, 1958

 

 

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