En el fascinante mundo de la ecología del suelo, las interacciones entre hongos ectomicorrícicos (EM) y hongos saprótrofos desempeñan un papel crucial en el ciclo del carbono y el nitrógeno, dos elementos esenciales para la fertilidad del suelo y el crecimiento de las plantas. Estas relaciones, sin embargo, no son estáticas: están profundamente influenciadas por factores como el pH del suelo, la estequiometría (relación carbono-nitrógeno) y la identidad de las plantas hospedadoras.

El rol del pH del suelo en las interacciones fúngicas
El pH del suelo actúa como un mediador clave en las interacciones entre hongos ectomicorrícicos y saprótrofos, afectando directamente la descomposición de la materia orgánica y la disponibilidad de nutrientes. Según un estudio reciente (Fernandez & See, 2025; DOI: 10.1111/nph.70021), estas interacciones varían significativamente dependiendo del nivel de acidez del suelo:
Suelos Ácidos (pH < 5) con Limitación de Nitrógeno: En suelos muy ácidos, donde el nitrógeno es escaso, los hongos ectomicorrícicos enfrentan un desafío. Pueden adquirir nitrógeno mineralizado de los saprótrofos o emplear estrategias oxidativas para descomponer la materia orgánica, lo que acelera las tasas de descomposición. Además, con una relación C:N baja, los hongos EM contribuyen indirectamente a la descomposición al liberar carbono lábil a través de la rotación de sus hifas, estimulando la actividad saprótrofa. Este proceso, descrito como “competencia o facilitación acelerada”, resalta la importancia de un manejo adecuado del pH para optimizar la disponibilidad de nutrientes.
Suelos Ligeramente Ácidos: En suelos con un pH intermedio, la descomposición hidrolítica del nitrógeno orgánico es más eficiente. Aquí, los hongos ectomicorrícicos pueden suprimir la descomposición al competir con los saprótrofos por el nitrógeno, un fenómeno conocido como el “efecto Gadgil”. Este efecto puede ralentizar la descomposición, lo que podría ser beneficioso o detrimental dependiendo de los objetivos agrícolas, como la retención de materia orgánica o la liberación de nutrientes.
Suelos con pH Alto: En suelos con un pH más elevado, donde el nitrógeno inorgánico es abundante, las interacciones entre hongos EM y saprótrofos son mínimas, resultando en un impacto casi nulo sobre las tasas de descomposición. Este escenario es típico en sistemas ricos en nitrógeno, especialmente aquellos con hojarasca de árboles caducifolios rica en nitrógeno lábil.

Image: effects of EM fungi on soil organic matter decomposition (Fernandez & See 2025; DOI: 10.1111/nph.70021).
Factores adicionales: Química de taninos y plantas hospedadoras
Más allá del pH, otros factores como la química de los taninos en la hojarasca y la presencia de plantas con diferentes asociaciones micorrícicas también influyen en estas interacciones. Por ejemplo, los taninos pueden unirse al nitrógeno orgánico, afectando su disponibilidad. En suelos ácidos, los taninos ligados al nitrógeno orgánico (tannin-ON) pueden ser atacados oxidativamente por los hongos EM, mientras que en suelos con pH más alto, el nitrógeno orgánico libre (free ON) es más accesible, reduciendo la competencia entre los hongos.

Implicaciones para la agricultura
Para los agricultores y gestores de suelos, comprender estas dinámicas ofrece una oportunidad para optimizar la fertilidad del suelo y mejorar la productividad de los cultivos. Un manejo adecuado del pH del suelo puede influir en la actividad de los hongos EM y saprótrofos, afectando la descomposición de la materia orgánica y la liberación de nutrientes esenciales como el nitrógeno.
Aquí es donde herramientas como los ionómetros LaquaTwin, especialmente el modelo pH-33, se vuelven indispensables. El LaquaTwin pH-33 permite medir el pH del suelo de manera rápida, precisa y portátil, lo que facilita la toma de decisiones en el campo.
Conocer el pH exacto del suelo ayuda a los agricultores a determinar si necesitan aplicar enmiendas, como cal para aumentar el pH, o a implementar prácticas que favorezcan la actividad de ciertos hongos para mejorar el ciclo de nutrientes.
Además, los ionómetros LaquaTwin ofrecen la ventaja de medir otros parámetros clave, como la conductividad o la concentración de iones, proporcionando una visión integral de la salud del suelo.

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