Factores de Crecimiento III. La Temperatura

La temperatura es otro de los factores más influyentes en el crecimiento y desarrollo de las superficies deportivas. Los greens de especies C3 como el Agrostis presentan los intervalos idóneos para el crecimiento foliar entre 18 y 24 ºC, sin embargo el crecimiento radicular es óptimo entre 10 y 18º C (Beard, 1973). Igualmente es posible estimar el crecimiento esperado según las temperaturas medias mensuales, a través del denominado Potencial de Crecimiento (Growth Potential), introducido por Stowell. L, (Pace Turf).

La temperatura influirá en la elección de las diferentes especies adecuadas para cada ubicación.

Se utilizarán especies C3 como Agrostis estolonífera, con necesidades de temperaturas medias entorno a 19.5ºC en zonas templadas, o C4 como Cynodon Dactylon, con necesidades de unas temperaturas medias entorno a 30.5º en zonas tropicales.

Tanto la absorción de agua como de nutrientes se realiza gracias al gradiente de humedad que se produce desde las raíces hacia los estomas de las hojas, proceso dirigido por la evapotranspiración, la cual es dependiente de la temperatura.

El desarrollo microbiológico también es dependiente de la temperatura, proliferando unos organismos u otros (enfermedades provocadas por hongos, infecciones bacterianas, etc.) en función de ésta.

Otros procesos abióticos, como el estrés estival debido a altas temperaturas, producen la pérdida y muerte de raíces, deficiencia en el proceso de fotosíntesis y baja actividad fisiológica, es el denominado “Summer Bentgrass Decline”, que se produce en greens de Agrostis debido a altos contenidos volumétricos de humedad (VWC) que desplazan el oxígeno y por la presencia de altas temperaturas diurnas (>35ºC) y nocturnas (>25ºC), Huang. B et al.

Se ha comprobado a través del grupo del Turfgrass Environmental Research On Line de la USGA, que la refrigeración nocturna es la mejor solución para el estrés por altas temperaturas.

La herramienta POGO, con sus sondas de humedad, temperatura y conductividad, ofrece una capacidad extraordinaria para adelantarse a estos fenómenos tan perjudiciales para nuestros greens.

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POGO efectuando una medición

 

 

Factores de Crecimiento II. La luz

La luz es otro de los factores importantes para el crecimiento y el correcto funcionamiento de los procesos fisiológicos del césped.

La fotosíntesis es el proceso por el cual la energía de la luz solar es convertida en energía química, susceptible de ser usada por las plantas. El Carbono atmosférico (inorgánico) es transformado a Carbono orgánico usando agua y, como fuente de energía, luz. Los productos finales son Oxígeno y Carbohidratos (energía). La reacción que rige el proceso es la siguiente:

6 CO2 + 6 H2O >>> 6 O2 + C6H12O6

La luz es energía electromagnética compuesta por unidades llamadas fotones. La utilizada en la fotosíntesis es la franja de luz solar con frecuencia de onda entre 380 y 775 nanómetros, radiación que se denomina PAR, (Photosynthetically Active Radiation) y su unidad de medida son los micromol/m2 y segundo.

Por tanto, dependiendo de lo soleada o sombreada que se presente una zona, así se producirá la fotosíntesis y por tanto la formación de energía y en última instancia el correcto crecimiento del césped.  La medición de la cantidad de esta energía que una superficie puede captar en un día se denomina DLI, Daily Light Integral, que se expresa en unidades de mol/m2 y día.

El rango de valores oscila entre 0 y 60 mol/m2 y día.

Hoy en día, existen en el mercado diferentes dispositivos capaces de medir estos fenómenos de forma instantánea y diaria. La medida instantánea está dada por el PFFD, Photosynthetic Photon Flux Density, y la unidad es el micromol/m2 y s. A partir de éste, obtenemos el DLI de cualquier zona como parámetro representativo,  el cual variará para la misma zona de forma estacional.

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Instrumentación para la medida de la exposición lumínica

 Tiloom ofrece la tecnología necesaria para la medición diaria, DLI e instantánea, PPFD.

En base a recientes estudios en la Universidad de Clemson (Bunnell, 2005), recomendamos un DLI de 32, 6 mol/m2 y día para greens de Bermuda Tifeagle. Otros estudios en Florida (Glenn, 2012), indican requerimientos mínimos para diferentes variedades de Bermuda ( Celebration y Tifgrand) de más de 1 pulgada en altura, en torno a 20 – 25 mol/m2 y día.

Por otro lado, cultivares C4 como St Agustine y Zosiagrass son aún menos exigentes en DLI, es decir más tolerantes a la sombra.

Las especies C3 en general tendrán menores necesidades que las C4, siendo las Festucas unas de las más tolerantes a la sombra.

Estrategias recomendadas por Tiloom son el aumento de la altura de corte y uso de luz artificial en aquellos casos donde ya se hayan establecido variedades exigentes y no sea posible conseguir los umbrales mínimos necesarios de DLI, como es frecuente en los estadios de fútbol.

Factores de Crecimiento I. El Agua

El agua constituye el factor de crecimiento más importante y limitante de todos. Su molécula está constituida por dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno unidos por un enlace covalente.

Estas moléculas tienen carácter polar, uniéndose entre sí a través de puentes de Hidrógeno.

La interacción de estos dipolos es la responsable de la tensión superficial del agua, es decir, la facilidad con el que el suelo “se moja”.

Aquí es donde entran en juego los surfactantes (tensoactivos), de uso extendido en el mundo del greenkeeping. Con ellos se disminuye la tensión superficial del agua, disminuyendo la formación de rocío en la superficie de los greens y a su vez la proliferación de enfermedades fúngicas, tales como el “dollar spot” en greens recubiertos de rocío y bajos en Nitrógeno.

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Otro efecto muy importante del uso de surfactantes es la eliminación de zonas hidrófobas, los “dry patches” o “secas”. Estos se atribuyen a efectos de descomposición de hongos basidiomicetos. Hongos del mismo grupo  que los microorganismos que causan los típicos “fairy ring” o “anillos de brujas” en el suelo.

La hidrofobia es causada por la descomposición de restos de micelios de hongos y materia orgánica,  Dernoeden. P.H, Creeping Bentgrass Management, 2002.

La cantidad de agua susceptible de ser tomada por las raíces, es aquella circundante a las mismas y por tanto dependerá de diferentes características del suelo como:

  1. Textura. La capacidad de retención de agua sigue este orden creciente, según el tipo de suelo: Arenoso <Franco-Arenoso <Limoso <Franco-limoso <Arcilloso.
  2. Longuitud radicular. A mayor longitud radicular, mayor reserva de agua.
  3. Especies y variedades, siguiendo el siguiente orden creciente de tolerancia a la sequía: Bahiagrass> Blue grama> Zoysiagrass y Bermudas híbridas, St Augustinegrass> Seashore paspalum> Festucas> Poa Pratensis> Rye grass> Agrostis> Poa annua.